
Desde mi ventana veo el ciruelo florecido, señal inequívoca de que la primavera se acerca.
Y aunque todavía quedan los vestigios de las flores otoñales, va siendo hora de renovar los canteros: acá abajo se ven mis caléndulas y la imágen del haba florecida, que tengo mis serias dudas que algún día la flor desemboque en vaina.


¿Se preguntan a qué viene este repentino interés por cuanta especie de flora hay en mi jardín?
La respuesta es simple: testeo de la cámara del celular. Nada mal las imágenes ¿no?
En la próxima entrada se viene la segunda parte.

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