CALOSFRÍO
¨La luna viene con nosotros, grande, redonda, pura. En los prados soñolientos se ven, vagamente, no sé qué cabras negras, entre las zarzamoras... Alguien se esconde, tácito, a nuestro pasar... Sobre el vallado, un almendro inmenso, níveo de flor yde luna, revuelta la copa con una nube blanca, cobija el camino asaeteado de estrellas de marzo... Un olor penetrante a naranjas... humedad y silencio... La cañada de las brujas...
-¡Platero, qué... frío!
Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arruyo, pisa la luna y la hace pedazos. Es como si un enjambre de claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo a su trote...
Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que se acerca...¨
Platero y yo- Juan Ramón Jiménez

Debo admitir que nunca me gustó este libro cuando era una nenita enrulada que no paraba de tragarse cuanto libro cayese en sus manitas, pero... (y como ya dije alguna vez... siempre le encuentro un pero a todo) releyéndolo no puedo dejar de admitir que fue un maestro a la hora de escribir imágenes retóricas. La prosa es demasiada cargada de descripciones... pero... ¡escribía lleno de puntos suspensivos como yo! Juan Ramón Jimenez a modo de prólogo hace una ¨Advertencia a los hombres que lean este libro para niños¨ donde se define como un ¨poeta lírico¨. Este prólogo me hizo acordar a la dedicatoria que hace Saint Exúpery para su libro ¨El Principito¨donde también advierte que se lo dedica a un amigo, pero ¡cuando era niño! Curioso, no?

El burrito ya apareció en un post anterior, pero ahora tengo mejores fotos. Aún no tiene nombre, y ponerle Platero sería un despropósito, no?
Está tejido sin patrón porque mi Madre odia seguir indicaciones de lo que sea: aún sus recetas sacadas de los libros de cocina son un poco de aquí y otro de allá, transformaciones. Menos que menos contar puntos. Lo que le admiro y envidio es el desprendimiento con que desarma las cosas que no cree que hayan quedado bien ¡yo que tejo diez vueltas y protesto si tengo que desarmar una! Evidentemente no heredé esa parte de la paciencia ;)
Bye!


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